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Estrella federal

miércoles, 26 de mayo de 2010

LA CIGARRA Y LA HORMIGA ( Dos versiones o distintas opiniones)

( Fabula de Esopo )
El sol del verano ardía sobre el campo. La cigarra cantaba a toda voz en las largas horas de la siesta, tranquilamente sentada en una rama. Comía cuando se le antojaba y no tenía preocupaciones. Entretanto, allá abajo, las hormigas trabajaban llevando la carga de alimentos al hormiguero. Terminó el verano, quedaron desnudos los árboles y el viento comenzó a soplar con fuerza.
La cigarra sintió frío y hambre. No tenía nada para comer y se helaba. Entonces fue a pedir auxilio a sus vecinas, las hormigas. Llamó a la puerta del abrigado hormiguero y una hormiga acudió.
La cigarra le pidió comida. _ ¿Por qué no guardaste en el verano cuando abundaba? ¿Qué hiciste? _ le preguntó la hormiga. _ Cantaba _respondió la cigarra. _¿Mientras yo trabajaba? ¡Pues ahora baila!_ dijo la hormiga dándole con la puerta en las narices.
MORALEJA
Debemos ser prevenidos y pensar en el futuro, para no vernos luego en dificultades.

MI OPINIÓN ( Muy distinta )

En mi niñez leí, como tarea escolar, entre otras fábulas la de " La cigarra y la hormiga"¿quien no la recuerda? Hoy vino a mi memoria pero cambiando los conceptos que entonces acepté como valederos, por el sentido de ejemplo ( desacertado por cierto ) que se daba al proceder de cada una de las protagonistas.
Mientras la hormiga se llevaba los honores por su laboriosidad y su continua e infatigable tarea
cuyo objetivo era acopiar alimentos en el verano para tener provisiones en la época invernal para
descansar tranquila y sin preocupaciones la cigarra en cambio era tildada de perezosa, frívola, inconsciente e insensata por no prever las consecuencias adversas de un futuro incierto.
La moraleja final daba por sentado que el ejemplo a seguir lo daba la hormiga con su constante trajinar, reprochando a cigarra su evidente desinterés.

Pero ahí está mi disenso. Mi propósito es reivindicar el nombre de alguien ( la cigarra ) que sin motivos, le ajudicaron conceptos de conductá equívocos, denigrantes y ofensivos de por vida, generación tras generación, soportando la discriminación general por el simple hecho de vivir en libertad; con la firme convicción de sus principios ancestrales, sin agredir a nadie y sin intención de hacerlo. Si alguien sale lastimado con su actitud, es ella sin duda
alguna.

Si bien la cigarra no ofrece un buen ejemplo por su falta de apego al trabajo, mucho menos la hormiga y su organizado ejército, por su acción egoista, destructora y cobarde.
Cometen su atropello amparadas en la oscuridad de la noche y en pocas horas convierten en ruinas lo que fuera un bello jardín o una espléndida huerta.

Hay quienes sí, son dignos de imitar. Trabajadoras incansables ( tanto o más que las hormigas ) que no se ocultan cobardemente y recorren grandes distanias para recolectar su precioso material; trasumantes y románticas criaturas, libando el nectar de las flores sin causarles daño y elaborando el dulce y delicioso producto de su faena ¿ adivinaron ?....sí, ¡ las avejas.!

¿Otro ejemplo? El colibrí, bellísimo, etéreo y colorido bailarín. Suspendido en el aire en genial
y mágica danza, recorriendo cuanta flor encuentra en su camino sin dañarlas rozándola con su largo pico en suprema manifestación de amor.
¡En que nos benefician?....nos ofrecen un espectáculo artístico, bello y gratuito que despierta,
al observarlo, un sentimiento de gratitud por haber tenido la oportunidad de gozarlo.

JUliana Gómez Cordero



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