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Estrella federal

viernes, 7 de octubre de 2011

LA MÁQUINA DEL TIEMPO


ESTE POST ES INTEGRAMENTE COPIADO DE SEMANA-CO-IL 189
(Boletín semanal de novedades y actualidades de Israel)


Editorial
Yom Kipur y la máquina del tiempo

Estimados,

Seguramente más de uno habrá tenido esa fantasía: poder tomar algún tipo de máquina del tiempo, viajar a través de las distintas épocas y ver cómo será nuestra vida dentro de veinte o treinta años.


A muchos de nosotros, cuando éramos chicos nos intrigaba conocer, por ejemplo, cómo iba a ser eso del año 2000. Hacíamos cuentas para saber cuántos años tendríamos con la llegada del nuevo mileno y fantaseábamos con imaginarnos con quién viviríamos, si ya estaríamos casados o tendríamos hijos y nietos.

¿Quién no fantaseó con tener una máquina del tiempo y saber con anticipación los resultados de algún sorteo de lotería? O pensando en algo más cercano, ¿no nos gustaría viajar por el tiempo para averiguar si habrá paz entre israelíes y palestinos o si Bibi y Obama serán reelegidos.

Hay muchos países donde se acostumbra a cambiar la hora, dependiendo si se acerca el verano o el invierno, adelantando o atrazando el reloj. Muy pocas cosas pueden resultar casi mágicas como dicha acción. Uno podría llegar a preguntarse cómo puede ser que si en realidad ya vivimos esa hora, volvamos a vivirla nuevamente. ¿Acaso no habremos dicho más de una vez: "si tuviera la oportunidad de volver a vivir ese momento"?

Que ganas nos da a veces de volver al pasado para cambiarlo. Si tan sólo pudiésemos retroceder en el tiempo y hacer esa pequeña alteración, corregir ese lapso donde la embarramos, ese momento tan singular y significativo.

Todos quisiéramos tener esa segunda oportunidad. Es más, si conmemoramos Yom Kipur, es porque estamos dispuestos a reconocer que durante el tiempo cometidos bastantes errores, nos lamentamos por ellos y quisiéramos modificarlos y modificarnos. Ese proceso de arrepentimiento no es sólo un ejercicio intelectual; implica cambio y reparación.

En estos días los judíos nos congregamos justamente porque pretendemos identificar situaciones en nuestras vidas a las que nos gustaría retroceder para vivirlas de otra forma; palabras que dijimos que quisiéramos haber omitido; decisiones que no tomamos y de las que ahora nos arrepentimos.

¿Sería posible hacerlo? ¿Retroceder en el tiempo y cambiarlas? Todos diríamos que no, que es pura fantasía, a menos que hablemos de ciencia ficción.

El Rabino Yosef Dov Soloveitchik sostenía que a diferencia de lo que ocurre con cualquier otro pueblo, en el judaísmo tenemos la posibilidad de retoceder al pasado y modificarlo.

Para la mayoría de las culturas, decía Soloveitchik, el tiempo fluye desde ayer a hoy y desde hoy a mañana. El pasado modela al presente y el presente determina el futuro. Causa y efecto.

Pero en el judaísmo, insistía el Rabino, es el futuro quien determina el presente y define el significado del pasado. Por ejemplo, si algo grave le ocurre a una persona, ¿implicará ello que se termine su fe, o bien una oportunidad para aumentar la que ya tenía? ¿Un error será apenas eso, o bien una oportunidad para aprender? No podemos responder sólamente tomando en cuenta el pasado. Éste sólo tendrá sentido a la luz de lo que elijamos hacer con él, hoy y mañana.

Por supuesto que no se trata de una máquina para viajar por el tiempo. Pero sí hay cosas que podemos hacer; tomar decisiones basadas en nuestra visión de qué clase de pueblo queremos ser y en qué clase de mundo queremos vivir.

Pero volvamos al terreno personal. Conmemoramos Yom Kipur porque hicimos actos de los cuales nos arrepentimos; lo que hicimos mal o lo que dejamos de hacer.

Cuentan que un maestro solía relatar que un día se le apareció uno de sus discípulos y le comentó que había un problema: se estaban robando cosas de valor entre sus alumnos.

El erudito reunió a todos y les habló: "Lo que voy a decir - afirmó - es sólo para una persona de esta sala, pero como no se de quién se trata les hablaré a todos: Alguien está robando de sus compañeros, y nosotros aquí no aceptamos esas normas. Si lo que falta aparece en mi oficina antes de mañana, consideraré este asunto cerrado. Si ello no ocurre, advierto a quien lo hizo que de aquí en adelante pueden pasar dos cosas, y ambas malas: Puede ser que siga robando hasta que un día lo atrapen, sea avergonzado en público y denigrado por su familia y amigos. Pero también puede ocurrir que siga robando y nunca sea detenido; eso sería incluso peor, porque entonces cada día de su vida tendrá que verse a sí mismo como un delincuente. Ahora, quiero que considere esto con mucho cuidado: ¿Eso es lo que realmente pretende por el resto de sus días?".

Los artículos aparecieron a la mañana siguiente en la oficina del maestro y los robos se acabaron. Un alumno decidió que lo que haría con su vida estaría determinado, no por lo que hizo en el pasado, sino por su visión de cómo quisiera verse en el futuro.

Nuestra visión de futuro, más que la memoria, es la que determina cómo debemos obrar en la vida. Si aceptamos este mensaje, habremos entendido también el gran poder que tiene el arrepentimiento.

Las máquinas del tiempo no existen ni existirán. Y aunque nos guste fantasear con la posibilidad de viajar hacia el pasado o hacia el futuro, resulta imposible. Pero lo que sí tenemos, y es real, es la posibilidad de tratar de cumplir con todo lo que nos propusimos pero nunca pudimos concretar; tratar de modificar todo aquello de lo cual nos arrepentimos.

No tenemos obligación de ser prisioneros de nuestro pasado y podemos ser arquitectos de nuestro futuro.

¡Gmar Jatimá Tová y Buena Semana!



Perlita Semanal

Yom Kipur breve en Arabia Saudita


Un antiguo proverbio árabe dice: "Cada mañana, al levantarte, dale una cachetada a tu mujer. Si no entiendes por qué, no te preocupes; ellá lo entenderá".


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6 comentarios:

  1. Te felicito, Juliana, por reproducir una reflexión tan bella y bien expuesta. Es muy cierto que no podemos modificar el pasado, pero sí podemos arrepentirnos y cambiar de cara al futuro. El arrepentimiento sin modificación es una falsedad, tan sólo un intento de aplazamiento. Un abrazo.

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  2. Querido Francisco; estaba segura que te agradaría, Yo lo publique porque lo considero muy importante y ademaás con la aseveración apropiada,y ejemplar,digna de ser tenida en cuenta. Gracias por tu comentario.

    Me sentí muy feliz con vuestro encuentro con Chelo y su esposo, vuestro abrazo me emocionó.
    Un fuerte abrazo,incansable y talentoso amigo.
    Juliana

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  3. Es un auténtico placer pasear por tus letras que son de una riqueza exquisita.
    Pones corazón a los sentimientos y me siento muy afortunado por haberte encontrado en este mundo de internet.

    Te dejo un abrazo con todo mi cariño

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  4. Miguel de la T.P. (aclárame esas dos ultimas letras, para conocerte mejor)
    Bienvenido a mis blogs y mi amistad. Visité tus dos blogs pero no te dejé comentarios porque tienes tantos que quizá hubiese pasado desapercibido. Encontré en ellos una paradoja con respecto a lo que afirmas en tus datos personales, donde dices que no eres poeta y en tus esccritos demuestras lo contrario; corroborando aquello de que el poeta no se hace,por que ya nace poeta.
    mis felicitaciones y seguiremos adelante con nuestra nueva amistad.
    Afectuosamente, Juliana

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  5. ¡Por fin,querida Juliana! Ya te echaba de menos.
    Una preciosa reflexión...muy cierta.
    Hay que aprovechar bien el tiempo restante...aprender de los errores y vivir a tope el momento, consciente de su gran valor.
    Un beso grande.

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  6. Hola Francisca, veo con alegría que no me olvidaste y te agradezco la visita y el comntario.estoy feliz por haber recupeado el contacto contigo, ya desde Tucumán, el nuevo lugar de mi residencia.
    Fué ese el motivo de mi prolongada ausencia; los pormenores de la mudanza y sumado a eso , mi PC se había propuesto hacerme la broma pesada de no funcionar.
    Por suerte , solucionado todo, de nuevo estoy al "pié del cañón"
    Te besa tu amiga Juliana

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