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Estrella federal

viernes, 2 de diciembre de 2011

NANAS DE LA CEBOLLA_MIGUEL HERNANDEZ


CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS
(1938- 1941)
NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


Miguel Hernández, 1939
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Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)
Poemas últimos (1939-1941)
Translation by A. S. Kline
Canción: Joan Manuel Serrat

Juliana Gómez cordero

1 comentario:

  1. Estoy sobrepasado de lecturas pendientes y eso me hace llegar con retraso a tu blog. Afortunadamente no me lo he perdido para poder disfrutar, una vez más, del texto de Miguel Hernández y la música de Serrat.
    Una página gris de la historia de mi país que no puede cegarme para mantenerme eternamente en el pretérito, sino para afrontar el futuro con optimismo, a pesar de las circunstancias presentes. Fíjate, Miguel le recomienda a su hijo "ríete siempre" en aquellas circunstancias que padecía en la cárcel, impotente ante el hambre de su hijo. Pues todavía los hay que no han aprendido a mirar sino que hacia atrás. Besos, Juliana.

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